La ciencia moderna propone que el consumo moderado de café o té con cafeína representa una herramienta eficaz para proteger la mente frente al deterioro cognitivo. Un extenso estudio publicado en JAMA analizó a más de 130.000 personas durante cuatro décadas, revelando una conexión directa entre esta bebida y la reducción del riesgo de padecer demencia. Los investigadores sugieren que ingerir entre dos y tres tazas diarias genera una ventaja competitiva para el cerebro, siempre que el líquido contenga el estimulante natural y se eviten las versiones descafeinadas.
El síntoma silencioso que muchos confunden con el paso del tiempo y podría ser señal de demenciaAunque los resultados resultan prometedores, los expertos aclaran que estos efectos positivos se estabilizan al superar las dos tazas y media por jornada. Aladdin Shadyab, profesor en la Universidad de California, señala que este trabajo riguroso asocia dicho hábito con una menor probabilidad de desarrollar enfermedades neurodegenerativas a largo plazo. La clave reside en la capacidad del organismo para procesar los compuestos bioactivos, estableciendo un límite metabólico que define el punto máximo de beneficio para la salud neuronal sin necesidad de caer en excesos.
Cuál es la dosis justa para proteger la memoria
El consumo de tres tazas diarias de espresso o filtrado disminuye aproximadamente un 20 por ciento las probabilidades de sufrir pérdida de funciones cognitivas. Según indica el epidemiólogo Daniel Wang, "el estudio no encontró nada negativo sobre mayores cantidades de cafeína", aunque la ventaja principal se estanca al alcanzar ese volumen. Esta regularidad permite que los componentes químicos actúen de forma sostenida en el sistema nervioso de los adultos.
La protección detectada se mantiene incluso en individuos que poseen predisposición genética hacia el Alzheimer u otras patologías similares. Daniel Wang afirma que "si puede cambiar sus hábitos de salud temprano, antes de la mediana edad, será más beneficioso" para evitar daños futuros. La implementación de este hábito simple durante la madurez parece retrasar el envejecimiento cerebral de manera significativa en comparación con quienes eligen infusiones sin estimulantes.
Mecanismos de defensa y prevención biológica
La cafeína fortalece la salud vascular y reduce la neuroinflamación, factores determinantes para mantener la integridad del pensamiento y la memoria. La doctora Fang Fang Zhang sostiene que su equipo también descubrió que "no se obtienen beneficios adicionales cuando se superan las tres tazas" de ingesta cotidiana. Estas propiedades biológicas mejoran además la sensibilidad a la insulina, bloqueando factores de riesgo externos que suelen derivar en cuadros demenciales graves.
Los especialistas recomiendan que las personas sensibles comiencen con dosis pequeñas para testear la tolerancia de su organismo ante el ingrediente activo. Sobre este punto, Aladdin Shadyab menciona que la evidencia "es tranquilizador para quienes actualmente beben café" debido al respaldo científico que obtuvieron sus costumbres diarias. Mantener el cerebro activo requiere tanto de estímulos intelectuales como de una nutrición química adecuada que prevenga el desgaste de los tejidos.